¿Qué necesitaremos?

Unos materiales muy simples;

Un botellín de plástico de agua con gas.
Y un congelador.

¿Qué conseguiremos?

Lograremos que al abrir la botella de agua esta se convierta instantáneamente en hielo, ¡como por arte de magia! Solo que será por arte de la ciencia.

¿Cómo lo haremos?

 Mete el botellín de agua en el congelador durante unas 2 horas, hasta que se congele. No puede estar abierto.
Pasado este tiempo, simplemente sácalo del congelador y ábrela.

¿Por qué se provoca este fenómeno?

Ya que el agua con gas contiene en su composición dióxido de carbono, se congela a unos -8ºC (una temperatura algo menor que el agua normal) por este motivo cuando desenroscamos el tapón oímos ese curioso siseo ya que se liberan las burbujas haciendo a la vez subir el punto de congelación. Esto hace que se produzca una reacción química y al contacto con el aire ¡el agua se congele automáticamente!

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