A un hombre de unos 75 años le está entrevistando un periodista de un programa de la televisión española en un jardín.

Situación real

El hombre entrevistado se expresa del siguiente modo:

Soy hijo de exiliados.

Hasta los 27 años y poco antes de la transición no pude volver a España por  culpa de Franco.

A mi padre, pobrecito, no sabíamos ni dónde enterrarlo.

Mi madre estuvo muchos años en silla de ruedas.

Ahora tengo 75 años.

Hace un tiempo me quitaron el 30 % de un pulmón.

Mi mujer es inmigrante.

Tengo tres hijos con ella.

De los tres sólo trabaja una, la del medio,… pero no cobra nada.

Todos, incluidos los nietos, viven de mi asignación.

La mayor está divorciada.

Mi yerno se daba a las drogas y al alcohol y la ha dejado con dos niños.

El pequeño de mis hijos aún no se ha ido de casa y además se ha casado con  una divorciada y la ha traído a vivir con nosotros. Esa señora antes trabajaba, tenía muy buen puesto, pero desde que vino a mi  casa ya no hace nada.

Ahora tienen dos niñas que también viven bajo nuestro techo.

Y para colmo este año, con lo de la crisis, casi no nos hemos podido ir de  vacaciones y si me apuras… ni he podido celebrar que España ha ganado la Eurocopa.

Para colmo, el marido de la mediana anda en líos con la justicia. Al enterarme me desmayé y casi pierdo un ojo al darme con una puerta…

El periodista pone cara de asombro y comenta:

Majestad, no creo que su situación sea tan mala

A que te invita a releerlo.