Durante la infancia, es necesario propiciar el contacto entre la naturaleza y los niños, por ello debemos de saber cómo despertar la curiosidad de los pequeños por su entorno.

Hoy, desde PracticaCiencia, queremos animaros a que realicéis una actividad botánica muy sencilla y que entusiasmará a cualquier niño o niña: hacer germinar una semilla y observar todo el proceso, que además o animamos a que documentéis con fotos y ampliéis información acerca de cada una de las fases de crecimiento de vuestra planta leyendo este artículo.



¿En qué consiste el proceso de germinación?

Para que el nacimiento de una planta sea posible, la semilla debe de sufrir una serie de transformaciones a través de las cuales se va sucediendo este desarrollo de la planta. Podemos clasificar las fases de germinación en las siguientes:

1. Fase Embrionaria: La semilla se hincha y comienza a romperse dando lugar al brote.
2. Fase de Crecimiento del Brote: Si las condiciones del ambiente son las apropiadas (debe de haber luz solar, óxígeno y una temperatura ambiente moderada) comienza a crecer un brrote que con el paso de las semanas se va transformando en un tallo del que va surgiendo la nueva planta.

¿Qué usaremos para la germinación de nuestra semilla?

* Semillas de tus plantas favoritas ( calabazas, lentejas, habas, semillas de girasol, etc)
* Un bote de cristal.
* Algodón.
*Agua.

¿Cómo lo haremos?

1. Humedece con un poco de agua la suficiente cantidad de algodón como para cubrir la base del bote de cristal.
2. Coloca todas las semillas que haremos germinar en el interior y cúbrelas con otra capa de algodón también humedecido.
3. Cierra el bote con la tapa y colócalo en un lugar en dónde tenga la suficiente luz diaria y en un ambiente con una temperatura suave y sin cambios bruscos. ( Es ideal una zona de tu casa próxima a una ventana).
4. Ahora sólo tendrás que observar día a día a través del cristal como comienzan a germinar las semillas. Recuerda ir humedeciendo los algodones de vez en cuando para evitar que se sequen los brotes.