Las cuatro estaciones; primavera, verano, otoño e invierno, se dan lugar debido a que el eje de nuestro planeta se encuentra inclinado, y a causa de su movimiento alrededor del sol.

Debido a esta ligera inclinación, durante un determinado período del año, correspondiente al momento en que el hemisferio en el cual nos encontremos se halle más próximo al sol recibiremos una mayor cantidad de radiación, proporcionándonos un clima más cálido (el correspondiente a los meses de verano).

Mientras que cuando nuestro hemisferio se encuentre en el eje que más distancia guarda respecto al sol, tendremos una menor cantidad de radiación, lo que provocará la llegada del invierno con su frío característico.

¿Y por qué hay día y noche?

Este mismo fenómeno también sirve para explicarnos en parte el porqué del día y la noche. Y es que además de girar alrededor del Sol, la Tierra también cuenta con movimientos sobre su propio eje, siendo estas las causantes de que mientras uno de los hemisferios recibe directamente la luz del sol (día), el otro permanece en completa oscuridad (noche). Y puesto que nuestro planeta gira sin ninguna interrupción, el día y la noche no cesan de sucederse.